¡Nada alcohólico! ¡Virgen santa! Pero si se le cree a los ángeles, acá el jerez no se acaba nunca. Y solamente hay música, música con cierta modulación canina. El que canta es Iván Kozlovski, lo reconocí enseguida, no hay voz más repulsiva. Todas las voces de todos los cantantes son igualmente repulsivas, pero cada una es repulsiva a su modo. Es por eso que las reconozco fácilmente al oírlas... pero claro, Iván Kozlovski... "¡oh oh oh!... copa de mis abue-e-e-los... Déjame contemplarte a la luz de las estre-e-e-llas nocturnas...", pero claro... Iván Kozlovski... "¿Para qué me has hechiza-a-a-do?... No me despre-e-e-cies..."
- ¿Va a pedir algo?
- ¿Lo único que tienen es música?
- ¿Por qué lo único música? Hay bife a la stroganoff... pastas... ubre...
De nuevo me suben las náuseas.
- ¿Y jerez?
- Jerez no hay.
- Interesante. Hay ubre, pero no hay jerez.
- Muuuy interesante, sí. No hay jerez pero hay ubre.
Venedict Eroféiev
Moscú - Petushkí
martes, 9 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario