sábado, 20 de octubre de 2007

Un poema de Iosif Brodski


Para cambiar de estilo, este poema bastante conocido de Iosif Brodski (1940-1996) resume el recorrido habitual de un sobreviviente ruso del siglo XX


Entré a una jaula en lugar de una bestia salvaje,
quemé mi plazo y mi apodo en la celda con un clavo,
viví junto al mar, jugué a la ruleta,
cené sabe Dios con quién vestido de frac.
Desde la altura de un glaciar miré la mitad del mundo,
tres veces me ahogué, dos veces me acuchillaron,
dejé el país que me nutrió.
Con los que me olvidaron se puede fundar una ciudad.
Vagué por las estepas que recuerdan el grito del huno,
me vestí con lo que está de nuevo a la moda,
sembré centeno, cubrí graneros con negro asfalto,
y solamente agua seca no tomé .
Dejé entrar en mis sueños la pupila acerada del carcelero,
devoré el pan del exilio, sin dejar una miga.
Permití a mi garganta todo sonido, excepto el aullido;
pasé al susurro. Ahora tengo cuarenta.
¿Qué pudeo decir de la vida? Que me ha parecido larga.
Sólo hacia el dolor siento solidaridad.
Pero hasta que llenen mi boca de arcilla
en ella sólo sonará la gratitud.

24 de mayo de 1980

lunes, 15 de octubre de 2007

Silentium


Ilustración: Venus, de Mijail Larionov, 1912.


Ella aún no ha nacido,
ella es música y palabra,
y por eso de todo lo vivo
es vínculo inquebrantable.

Calmos respiran los senos del mar
pero, como loco, brilla el día,
y el pálido lila de la espuma
en la vasija azul oscuro.

Ya mis labios encuentran
la mudez primitiva,
¡como a una nota de cristal
limpia de nacimiento!

¡Sigue siendo espuma, Afrodita,
y vuelve a ser palabra en la música,
y, corazón, avergüénzate del corazón,
unido al fundamento de la vida!

1910

domingo, 14 de octubre de 2007

La piedra II


Imagen: Tapa de la pimera edición de La piedra, ed. Acmé, 1913

En un esmalte celeste pálido,
imaginable en abril,
los abedules levantaban sus ramas
y atardecían imperceptiblemente.

Dibujo pulido y menudo,
se congeló la fina red,
como en un plato de porcelana
el arabesco precisamente delineado,

cuando el artista amable
lo dibuja en la dureza del cristal,
consciente de la fuerza del instante,
olvidado de la penosa muerte.

1909

Hay castos encantamientos:
la elevada armonía, la profunda paz,
lejos de las liras etéreas
lares por mí instalados.

Junto a nichos cuidadosamente lavados,
en las horas de los atentos ocasos,
siempre escucho la entusiasta
quietud de mis penates.

¡Es de juguete la fortuna,
qué cobardes leyes
dicta el torso afilado
y frío de esos cuerpos frágiles!

A otros dioses no hay que alabar,
¡ellos son tan iguales a ti!
Y, con mano cuidadosa,
está permitido trasladarlos.

1909

Me dieron un cuerpo, ¿qué debo hacer con él,
tan único y tan mío?

Por la calma alegría de respirar y vivir
¿a quién, díganme, debo agradecer?

Yo soy el jardinero, también yo soy la flor,
en la prisión del mundo no estoy solo.

En el cristal de la eternidad yacen ya
mi aliento, mi calor,

quedó grabado en él un arabesco,
desfigurado desde hace un tiempo.

¡Que se deslice la bruma del instante,
que no manche el bello arabesco!

1909


Una pena inefable
abrió dos enormes ojos,
se despertó el jarrón de flores
y derramó su cristal.

Toda la pieza está embriagada
de languidez, ¡dulce remedio!
Un reino tan pequeño
ha devorado tantos sueños.

Un poco de vino tinto,
un poco de sol de mayo,
y, partiendo una galletita fina,
la blancura de finísimos dedos…

1909

De nada necesita hablar
nada le conviene enseñar,

y es tan triste como bella
el alma oscura del animal:

nada desea aprender,
en absoluto sabe hablar,

pero nada como un joven delfín
por los canos abismos del mundo.

1909

Cuando un golpe con otros golpes se encuentra
y sobre mí con fatal,
incansable péndulo se desliza
y quiere ser mi destino,

se apresura y bruscamente se detiene
y el huso cae;
y es imposible encontrarse, convenir,
y no da inclinarse.

Agudos arabescos se entretejen
y, siempre rápido y más rápido,
se elevan lanzas envenenadas
en las manos de audaces salvajes.

1910

Una colmena de nieve más lenta,
un cristal más transparente que la ventana,
y una un velo turquesa
arrojada sobre una silla con descuido.

El tejido, emborrachado por sí mismo,
afeminado a la caricia de la luz,
experimenta el verano
como si el invierno no lo tocase.

Y si en los diamantes helados
fluye el hielo de la eternidad,
aquí está el temblor de las libélulas,
efímeras, de ojos azules…

1910

jueves, 11 de octubre de 2007

La piedra


Osip Mandelstam


Sonido sordo y cauteloso
del fruto arrancado del árbol,
en medio del canto incesante
de la calma honda del bosque.

1908

En los bosques como oropeles
arden los pinos navideños;
en los arbustos lobos de juguete
observan con ojos siniestros.

¡Oh, mi profética pena,
oh, mi tranquila libertad
y de la bóveda celeste inanimada
el cristal que siempre ríe!

1908

Leer sólo libros infantiles,
atesorar sólo ideas infantiles,
dispersar a lo lejos todo lo grande,
rebelarse desde la pena profunda.

De la vida estoy mortalmente cansado,
nada de ella he de recibir,
pero amo mi pobre tierra,
ya que otra no se ha de ver.

Yo me hamacaba en un jardín lejano
en una humilde hamaca de madera,
y recuerdo unos altos abetos
sombríos en el brumoso delirio.

1908

Más tierna que lo tierno
tu cara,
más blanca que lo blanco
tu mano,
a todo el mundo
eres lejana,
y lo es todo lo tuyo
de lo inevitable.

De lo inevitable
tu pena,
y los dedos de las manos
que no se enfrían,
y el sonido calmo
de palabras
que no se desaniman,
y tan lejos
de tus ojos.
1909

martes, 9 de octubre de 2007

Moscú - Petushkí

¡Nada alcohólico! ¡Virgen santa! Pero si se le cree a los ángeles, acá el jerez no se acaba nunca. Y solamente hay música, música con cierta modulación canina. El que canta es Iván Kozlovski, lo reconocí enseguida, no hay voz más repulsiva. Todas las voces de todos los cantantes son igualmente repulsivas, pero cada una es repulsiva a su modo. Es por eso que las reconozco fácilmente al oírlas... pero claro, Iván Kozlovski... "¡oh oh oh!... copa de mis abue-e-e-los... Déjame contemplarte a la luz de las estre-e-e-llas nocturnas...", pero claro... Iván Kozlovski... "¿Para qué me has hechiza-a-a-do?... No me despre-e-e-cies..."
- ¿Va a pedir algo?
- ¿Lo único que tienen es música?
- ¿Por qué lo único música? Hay bife a la stroganoff... pastas... ubre...
De nuevo me suben las náuseas.
- ¿Y jerez?
- Jerez no hay.
- Interesante. Hay ubre, pero no hay jerez.
- Muuuy interesante, sí. No hay jerez pero hay ubre.

Venedict Eroféiev
Moscú - Petushkí